Por qué no afrontamos el destrozo ambiental

A continuación dejo una serie de conceptos, la mayoría sacados del libro Colapso, de Jared Diamond.

Amnesia del paisaje:
Este mecanismo funciona por la misma razón que alguien nos dice ‘!cuánto ha crecido tu hijo!’ al verlo tras un año, y nos sorprendemos porque nosotros que lo vemos todos los días no tenemos la sensación de cambio tan fuerte. Lo mismo ocurre con un lugareño y su entorno: la desertización, la erosión, la pérdida de vegetación, es paulatina y sólo se percibe si uno está muy atento o visita el lugar poco a menudo.
Lo mismo se puede decir del calentamiento global, etc.

Conciencia de límites:
En un entorno cerrado (p.ej. una isla del Pacífico) es más fácil percibir cambios o, al menos, percibir que sólo se dispone de lo que se ve. En un entorno global, es difícil ver cómo degradamos el ambiente común mediante la externalización de la producción, la extensión en el tiempo de los efectos, etc.

Pensamiento ‘racional’
Pensamiento ‘racional’ o egoísta: si no exploto este caladero/finca/bosque/pozo, otro lo hará, porque está ahí, es de todos y si no soy yo será otro. Por la misma razón, si no lo exprimo al máximo, otro estará exprimiendo sus recursos al máximo y tendrá más beneficio, bajará precios, etc.
Que este tipo de razonamiento egoísta se haya convertido en lo ‘racional’ no deja de ser curioso. Teniendo en cuenta que nuestra ventaja evolutiva es la estrategia social, y que la mente ha evolucionado hacia funcionar en sociedad, está bastante claro que lo racional tiene más que ver con ceder y adaptarse en el corto plazo para sobrevivir en el largo plazo, no con acaparar a corto. El cerebro reptiliano debería quedar para las crisis inmediatas, si acaso.

Tragedia de lo común:
Como lo común es de todos, pero lo explotan unos pocos, el esfuerzo para esos pocos de degradarlo reporta muchos beneficios, así que dedican tiempo a ello. Como la degradación la dividimos entre todos, tenemos a título individual poco que ganar en comparación con el esfuerzo que requiere el enfrentamiento. En otras palabras: privatización de ganancias, socialización de las pérdidas.

Apego a la cultura:
Toda la vida se ha hecho así. Se ha labrado así, se ha calentado así, se ha conducido así. El mismo funcionamiento que llevó a los vikingos a la muerte en Groenlandia por mantener sus costumbres (ganadería, tala) en un entorno que ya no la soportaba.

Rechazo del desastre:
La defensa psicológica ante problemas abrumadores es a menudo la negación del problema o, si superamos esa fase, la indefensión (no se puede hacer nada) y por tanto  la depresión (qué pena que no se puede hacer nada). Abordar estas fases y superarlas es vital para comenzar a cambiar hábitos personales, cambiar tendencias políticas, demandar medidas, etc. que puedan terminar suponiendo algún tipo de cambio sociocultural que lleve a algún sitio distinto. Que se pueda hacer a tiempo es otra cuestión.

Tecnooptimismo:
Dentro de la defensa psicológica el pensamiento mágico del ‘ya inventarán algo’ es una válvula de escape común. Proyectar el problema al futuro y confiar en la tecnología todopoderosa. Un siglo de abundancia energética ha consolidado esta visión. Sin embargo es tremendamente irresponsable confiar la solución a los problemas presentes a descubrimientos futuros. Hay atropellos en las ciudades, pero en vez de afrontarlos y usar normas de tráfico y semáforos, quizás deberíamos dejar a la gente ir a su bola y confiar en los coches que frenen solos mediante súpersistemas de detección de colisiones. Que están al llegar, vamos. Que seguro seguro.

 

Superar el déficit de percepción que en el fondo implican estos conceptos supone dar un salto en la conciencia humana. Del corto plazo al largo plazo. De lo local a lo global. De lo humano a lo animal y vegetal. Una expansión de conciencia para la que las últimas décadas de extraordinaria paz, abundancia energética, increíbles comunicaciones, ciencia y tecnología, deberían habernos preparado. Qué pena, ¿no?

 

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La educación es la solución: mis cojones

En cada conversación para arreglar el mundo, indefectiblemente, se termina con la siguiente coletilla: “La educación lo es todo, lo más importante es la educación, etc.”
Es el cierre final perfecto: todo el mundo asiente apenado pero convencido, la solución al problema se proyecta al futuro, y nos vamos a casa tranquilos.

Pero digo yo, ¿no será la educación, en vez de la solución, el problema? ¿Cómo se educa la población adulta, que es la que tiene capacidad de acción ahora? Se educa a través de los medios de comunicación: allí forma su opinión, allí ve los datos que se le presentan, allí piensan por ellos.
He visto a menudo razones y opiniones tan directamente introducidas desde los medios de comunicación en cabezas de personas bienpensantes, cultas y muy cultas. Personas que tuvieron una educación decente, leyeron, pensaron y piensan. Y sin embargo, se educan hoy en un ambiente sesgado, interesado y acrítico y se dejan poner en la boca las opiniones y certezas que les vierten. Ese vitriolo destilado, disfrazado de consenso manufacturado que diría Chomsky, es la educación que dirige el mundo. Está siendo tan claro en las elecciones del Reino Unido como lo ha sido en mil sitios antes.

Pero no, sigamos con que el problema está en los niños, los pobres, educados para ser tontitos, mientras los adultos somos la hostia en verso.

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Throw away your television, mofo!

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DarLose

Darwin es probablemente el científico más conocido de la actualidad. Seguramente compita con Einstein o Newton, y desde luego por encima de Galileo, Copérnico, Hawking, Curie u otros científicos muy conocidos.

Es además el único biólogo popular, no creo que Mendel, Francis y Crick o Jane Goodall sean realmente populares a gran escala (al menos cuando alguien se plantea un Street Fighter molón).

Más aún, es probablemente del único que la gente se ‘conoce’ su teoría. Pues bien, aquí vengo yo con mis santos cojonazos de ignorante a ponerle pegas al menos a sus tres grandes exégesis, que probablemente no sus ideas si pudiera rebatirlas y tener acceso a lo que conocemos acualmente.

La supervivencia del más fuerte

Bueno, esta directamente es una chorrada y mala traducción que se ha hecho popular. El más fuerte, violento o egoísta sólo supera y sobrevive de manera individual, en ciertos contextos de escasez extrema de recursos y/o de un grupo que soporte la deriva abusadora de unos pocos.

No lo hace en general, por mucho que los libros de historia hasta hace poco sólo se fijen en las grandes batallas, ni por mucho que los documentales de la tele destaquen sobre todo a leones peleando. Dos kilogramos de tu peso son bacterias que viven -principalmente- en tus intestinos, colaboras con ellas todos los días quieras o no. Millones de personas viven en tu mundo, construyen tus aceras, limpian tus calles (o tus cacas) y cultivan tus patatas, salgan en los libros de historia o no.

Darwin ready to fight. Alguien tendrá que limpiar luego todo el pelo que suelte, digo yo.

Darwin ready to fight. Alguien tendrá que limpiar luego todo el pelo que suelte, digo yo.

La supervivencia del más apto

Esto se acerca más a la teoría de Darwin, no sobrevive el más fuerte, sino el más adaptado a un determinado contexto y entorno. En un entorno social como el nuestro, puede ser el más inteligente, o el más colaborador, o el que tiene una red más amplia de contactos dispuestos a ayudarle. Quizás en medio de una reyerta callejera a las tantas de la noche en la que te encuentras involucrado (deberías preguntarte por qué) si que sobrevivas si eres el más fuerte, pero son casos poco probables.

Pero en el fondo, si aceptamos este postulado sin ir más allá, simplemente aceptamos una tautología: sobrevive el que sobrevive, ya que la aptitud es algo que conocemos generalmente a posteriori. A Popper esto no le molaría mucho.

La supervivencia del Más

Quizás el tema vaya por el adverbio en vez de por el adjetivo. Es decir, la supervivencia como resultado de la competición. Aquí es donde entronca con todas las teorías sociales y económicas que buscan tener bula de la diosa ciencia. La competencia como estado natural del que hay que sobrevivir. Y si es posible, con barrera Weismann: que seas el más apto depende sólo de tu predestinación genética y la aleatoriedad de las mutaciones.

Ahora entraremos en las objeciones científicas, cada vez más numerosas, a esta teoría*. Pero primero reflexionemos sobre lo adecuado y coincidente de estas teorías con el contexto de poderes e ideologías socioeconómicas de la revolución industrial. Inglaterra triunfa sobre Francia, la revolución industrial sobre la francesa, Darwin sobre Lamarck, Adam Smith sobre los fisiócratas franceses, el protestantismo sobre el catolicismo.

Que estás predestinado a ser quien eres, por buena o mala suerte, en tu estrato social, dentro de un mundo competitivo, es más o menos lo que viene a decir el protestantismo, y también el capitalismo honesto consigo mismo. No hay lugar para la cooperación, para la evolución personal, ni siquiera para enlazar causas y consecuencias del progreso económico (sean estas los recursos naturales de los fisiócratas o la base colaborativa social que permite la competitividad) o de la moralidad de las acciones.

Esta concepción del universo, donde algunos de los mayores sacerdotes de Darwin son economistas y políticos, se empieza a ver truncada en lo social y lo natural. La colaboración subyacente ya no aguanta más: ni los recursos naturales (sean combustibles fósiles o tierras fértiles) ni las sociedades en bancarrota (con impuestos de quintos, no de diezmos como en la edad media, y demasiados parásitos advenedizos adicionales). Es posible que en algún momento, cuando la madre de Trump o su mucama mejicana decidan dejar de lavarle los calzoncillos, este espejismo de niños pueriles que juegan a pelearse mientras les hacen la comida y la colada, termine.

En definitiva, quizás necesitamos estudiar un poco nuestra relación con el lose, que la del win ya la tenemos muy vista.

 

*Me se olvidaba esta parte: apunto aquí un par de conceptos científicos que hacen plantearse la necesidad de refinar la teoría darwinista o bien recuperar parte de la lamarckiana:

  1. La barrera de Weismann es franqueable. Es decir, no es cierto que nada del fenotipo se transmita de una manera u otra al genotipo. Desde la transferencia horizontal (se pueden trasmitir genes de un organismo a otro totalmente distinto) hasta la herencia epigenética (se hereda no sólo el ADN sino también modificaciones sobre el ADN -epigenética- que pueden devenir de la interacción con el entorno).
  2. Científicas tan importantes como Lynn Margulis cuestionan el modelo y hablan de la necesidad de su refinamiento, sobre todo en cuanto a que la evolución dependa del azar y a que esta sea una circunstancia individual más que poblacional.
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YO soy la hostia, y TÚ también

  • Wilt y Love de Aleister Crowley
  • Biograma y Logograma de Celine Hagbard
  • Excalibur y El Santo Grial de las Leyendas Artúricas
  • Individualismo y Asociación libre de Èmile Armand
  • Soy el constructor de mi Propia Casa y Amo a Walden de Henry D. Thoreau
  • Soy el PUTO Hijo de Dios y Muero por Vosotros de Jesucristo
  • El Superhombre y Besar a los caballos de Friedrich Nietzsche
  • No nos representan y Asambleas del 15M
  • Autocultivo y Empatía, de yo mismo (que soy la hostia)
  • Linux y Git de Linus Torvalds
  • Yang y Yin de Lao Tzé

De toda la vida, el autoritarismo ha apelado al amor incondicional del vulgo, y a la voluntad férrea del líder. Un rebaño sumiso y un pastor firme. La iglesia eliminó en el Nuevo Testamento toda idea de individualismo e unicidad, para introducir el pecado original: él era el hijo de dios, pero tú eres la mierda. Así estuvimos milenios, la misma teoría válida para el feudalismo o la monarquía, el ‘todo para el pueblo pero sin el pueblo’. Esta forma de entender las cosas anula al pueblo la posibilidad de autocultivo y crecimiento individual: de pensar ya se ocupa el líder. Más aún, anula la capacidad de amar en los líderes, negando su posibilidad de empatizar y conocer la realidad colectiva: de hacer ya se ocupa el pueblo.

Esta esquizofrenia social, este sadomasoquismo, se extiende a todas las jerarquías sociales establecidas, de la familia a la escuela, del trabajo a la política: padre vs hijo, maestro vs alumno, jefe vs obrero, líder vs súbdito. Aún más increíble, la esquizofrenia sadomasoquista de la dicotomía amor/conocimiento es a menudo exclusiva. El refrán ‘Cuando seas padre, comerás huevos’ sintetiza bastante bien esa exclusividad: no te explico mis razones, no debes razonar ni discutir conmigo, debes obedecer… pero si algún día llegas a mi estatus, comerás huevos y no tendrás que dar explicaciones. Sufre a tu padre y cuando seas padre haz sufrir a tu hijo, sufre novatadas, trabaja gratis en prácticas, trabaja sin cotizar con una beca, trabaja como un mulo por poco dinero y quizás algún día serás maestro, jefe o líder e impondrás tu voluntad y humillarás a otros.

“El amor intenta entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más él mismo.”

Parece que haber sido sumiso no lleva, cuando se logra la situación de poder, a empatizar con el sometido. Por tanto uno concluye que la sumisión per se, sin autocultivo, no permite desarrollar la capacidad de amor y empatía de manera completa, sólo de manera torcida y rencorosa. Amar sólo es posible si se ama a uno mismo. Empatía y autocultivo están ligados, separados no se puede llegar al nivel máximo en ambos. Día y noche no son separables: hagamos un sistema en que el hijo, alumno, trabajador y súbdito cuestione, dude participe y resuelva. Hagamos un sistema en el que el padre, profesor, jefe y líder sirva, escuche, debata y obedezca.

Rebelión sin autocultivo: ama al líder [flipo con las ilustraciones de Pawel Kuczynski]

Respecto a los dos sistemas jerárquicos en liza en el siglo pasado, ninguno logra este objetivo. Marx y el comunismo denuncian el autoritarismo en la iglesia y el capital, pero piden amor incondicional al pueblo, no por dios o el patrón, sino por el estado. La situación resultante es igual de alienante, como bien predijo Bakunin. Aun más bizarra es la vuelta de tuerca del capitalismo: las Ayn Rand que apelan no al amor, si no al autocultivo personal sin amor (yo soy la hostia, el estado y sus parásitos me tratan de doblegar) para crecer en sociedad, que deriva evidentemente en individuos frustrados, odiadores y psicópatas. Esa maravillosa falacia del anarcocapitalismo: ¿como puede funcionar la propiedad privada sin un estado que la refuerce?

La pseudofilosofía de Rand por los suelos tras 8 viñetas

Acaso Botín podría poseer todos los assets de su banco sin un ejército de leyes, abogados, jueces y policías que los defendieran? No señor, tendría su casita, pero el resto de esas casitas de la burbuja, sin estado, estarían hace tiempo ocupadas por personas que estuvieran en el aquí y ahora de su ubicación. Por tanto al final en el capitalismo tenemos un doble mal: el autoritarismo del capital que somete al obrero y aliena al patrón, y el del estado que protege al capital y exprime al ciudadano.

Si no podemos apelar sólo al amor o la obediencia, ni sólo al individualismo o a la iniciativa personal, ¿qué nos queda? En otras palabras: ¿Cuándo vamos a sacudirnos la disyuntiva Shakespeariana (ser O no ser, individuo o colectivo) y cambiarla por la conjunción: ser Y no ser, yo crezco y tu también, afirmo que soy pero también que tú eres, que yo dejo de ser en ti? No es fácil el cambio, hay que asumir responsabilidades y tomar decisiones, hay que aceptar a la gente y hacer mucha autocrítica. Abajo identifico algunos aspectos que yo personalmente estoy trabajando para este fin.

To be AND not to be. Métetelo en la puta cabeza, Shakespeare

Independencia

Independizarse es quizás el evento más reconocido como paso al mundo adulto. No amé completamente a mis padres hasta que no me di cuenta de que habían estado lavándome los calzoncillos durante años, y lo coñazo que es. Uno se puede dar cuenta intelectualmente, pero no se interioriza hasta que no lo tienes que hacer por ti mismo.

Pero parece que en muchos otros aspectos (y bastantes personas incluso en el anterior) nos hemos vuelto independientes, vagos y menos empáticos. Contratamos a personas para que limpien nuestra casa, no nos preocupamos por la basura que generamos porque, misteriosamente, el contenedor está vacío al día siguiente. No hay nada como gestionar la mierda propia para aceptar nuestra condición humana (tarde o temprano nosotros seremos otro desecho) pero tambien para generar menos mierda. El reciclaje no es la solución (es sólo una huida hacia adelante: sigo generando la misma mierda, pero misteriosamente la mierda se convierte en oro de nuevo). La solución es asumir un consumo responsable: minimizar la mierda que genero. En mi caso, tengo un compostador en casa, así que convivo con la mierda biológica que genero. En cuanto a la sintética, mucho más importante, no acepto bolsas en lo posible, aunque una cosa tan sencilla implica una batalla diaria con la dependienta de la tienda de alimentación, que se empeña en dármelas a pesar de que lleve mi propia bolsa.

En término último, si no genero mierda, no dependo del barrendero o del basurero. Si un día él no está, no me comerá la mierda. Al fin y al cabo es una cuestión de empatía: ¿querríamos dedicarnos nosotros a limpiar la mierda de otros? Si la respuesta es no, ¿por qué entonces deseamos o dejamos que otros limpien la nuestra?

Autocultivo

La independencia mejora en gran medida nuestro conocimiento sobre nosotros mismos, por ejemplo a través del conocimiento de la mierda que generamos. Pero más allá de ello, uno tiene que identificar qué le motiva o le apasiona en un momento dado, y dedicarle el tiempo que pueda. El autocultivo puede ser intelectual o corporal, pero sea como sea nunca debe ser rutinario, pasivo o prefijado. Leer un bestseller o ver una novela con la misma trama de romance/acción/drama que las cien anteriores no cultiva demasiado. Tampoco correr en la cinta un día tras otro. Puede ‘mantener’ en forma, pero no permite crecer. Lee filosofía o ciencia o novela de la buena, no Harry Potter. Practica un arte marcial, danza o teatro, no corras en una cinta.

Idealmente uno debería hacer de su trabajo un modo de autocultivo, pero si no es posible porque uno tiene que adaptarse al mundo en el que vive, al menos que sea una actividad que te guste y hagas en tu tiempo libre. Personalmente, tengo la suerte de poder hacer ciencia en mi trabajo (cuando me dejan) y leo filosofía, historia y ciencia ficción cuando tengo un rato. También practico un arte marcial que me ayuda a crecer mental, física y espiritualmente.

Ojo: tampoco es cuestión de ser un gilipollas cultureta, también me juego mis Candy Crush, me veo algún partido de fútbol y me echo mis partidas con los colegas, hay tiempo pa todo. Y además, incluso en estas cosas mundanas, llego a encontrar muchos aspectos en los que autocultivarme.

Liderazgo

En un momento u otro de nuestras vidas nos encontraremos con contextos en los que adoptamos el rol de líder. Bien tienes un hijo, o quizás te ascienden a un puesto medio, o sacas una plaza de maestro, o te eligen presidente de la comunidad de vecinos.

Como profesor, intento no dejarme llevar demasiado por este rol. No significa que no sepa que conozco mejor la asignatura que mis alumnos, ni que ellos no sepan que en cierto sentido ‘mando yo’. Pero esto no impide que ante una pregunta no pueda responder ‘no lo sé’ o ‘tu punto de vista es interesante, vamos a discutirlo’ en vez de escabullirme o desechar una idea. En cuanto a dar órdenes, tarea fundamental de un líder, encuentro que delegar es complicado. Aunque me gustaría, no puedo esperar que otro haga algo como lo haría yo. Cuando ordeno a otro hacer algo (por ejemplo, en mi caso mando hacer ejercicios a mis alumnos) intento dar libertad creativa, dentro de unos mínimos básicos inmutables, para solucionar el problema. Juzgar esa variación sin prejuicios me resulta a veces difícil, pero también es enriquecedor y a veces sorprendente ver cómo otros solucionan problemas de maneras distintas a las que yo pensé.

Difusión

Este es probablemente el aspecto que más se utiliza y también el menos útil en cuanto al desarrollo del autocultivo y la empatía. Soy el primero que uso el Facebook para poner pensamientos, críticas, noticias, etc. Y el primero que opina de cómo cree que debería ser tal o cual cosa.

Pero el alcance de las palabras es muy limitado, o al menos lo es conmigo. Cuando alguien me da un argumento convincente, llega mi cerebro, lo intelectualizo e igual lo asumo, pero difícilmente lo interiorizo, a no ser que empiece a meditar sobre él a lo largo del tiempo. Supongo que a todos nos pasa, y por ello no creo que la difusión sea la mejor manera de difundir autocultivo y empatía. La mejor manera es autocultivarse y empatizar, y difundir desde la experiencia de haberse cultivado/empatizado antes.

Os lo dice el bueno de Alex

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Introducción, nudo y desenlace

Introducción, nudo y desenlace. El objetivo del arte; de la pintura, de la escritura, del cine, de todo. Una historia perfecta, un círculo completo, un todo. Una puta mierda.

Esta concepción del arte como una historia completa, cerrada, perfecta, no es nada más que una paja, o que una vida. Acaba con un manchurrón en los pantalones, seguramente perfecto y bien disfrutado, o, como en la vida, no acaba más que con la muerte.

Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí

Es esto lo sublime, lo mejor que podemos tener? Uno se mata a pajas, y las disfruta, y son perfectas, pero al final queda el vacío, el frío en los riñones, el cansancio y el dejarse ir. ¿Es eso el súmum? El cuadro acabado, el guión cerrado, la novela de final perfecto. ¿Es eso todo? No, eso es una buena muerte. Lo perfeccionas: en vez de pajas follas de aquí para allá, mejoras tu cine, tu óleo, tienes éxito, el público te aclama (o no, pero eres jodidamente bueno, igual da). De todos modos al final: vacío, riñones huecos, creatividad exhausta.

Puedes haber conseguido una inmortalidad, cultural en forma de un cuadro adorado por siglos, una serie apreciada por 10.000 tweets; o un hijo que inicia tu descendencia, descendiendo a partir de entonces, siempre descendiendo (lamentable gerundio). Pero eso es todo, 100 años más, quizás 200 ó 2000. La pequeña muerte convertida en grande, pero siempre muerte.

La vida dentro de la vida, el universo dentro de la nada, es algo más allá que todo eso. Como mucho, Occidente ha llegado a la nada, y a partir de ahí sólo le queda la náusea. Oriente ha sabido mejor, de la nada viene el infinito: wu wei. Es la ciencia occidental la que quizás más se acerca a este concepto, del potaje cuántico de la nada llega el universo.

Uno debe seguir el mundo, aceptar la introducción, el nudo y desenlace. Debe aceptarlo, asimilarlo, vivirlo, devorarlo a pajas y follar(selo). Pero un día uno debe romper el sistema, evitar (o abrazar) el vacío e ir más allá. Es fácil mantenerse en el sistema (dibujar siempre bien, como Antonio López o portarse siempre bien como San Pablo¿?) o luchar siempre contra él (como el punki de turno, como James Dean), pero lo complicado es que una vez matado a pajas seas capaz de no hacértelas, o de saltar el sistema en el que estás confortable por los aires (Santa Teresa, Lao Tsé?). Ahí quizás está la genialidad, la revolución constante, la inmortalidad que no es y por eso realmente es.

Introducción, nudo, desenlace. Cultiva, crece y mata el ego. Pero mañana: ni nace ni crece ni muere. No hay ego. Ergo hay. Ser y no ser.

s+n? n·s

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Dr. British y Mr. Violencia

Normalmente hablo sin saber y con poco criterio, pero en el caso de los ingleses, conviví con ellos durante un tiempo y creo haber reconocido un patrón de conducta que quizás ayude a explicar los incidentes tan violentos de los últimos días. O no.

El inglés medio es educado, muy correcto, de extremadamente buenas maneras. Siempre te recibe con una sonrisa, si pasas por el medio de la calle ningún coche te pita, te corrige maternalmente si has hecho algo fuera de las normas establecidas. Todas las gotitas de cabreo y frustración que inevitablemente nos caen durante el día no les mojan (lo cual deriva en los gritos, pitidos y cabreos pasajeros de los españoles, por ejemplo) si no que van llenando poco a poco un vaso. Un vaso que al final se colma, generalmente liberadas en catarsis socialmente establecidas: pubs y fútbol. Porque mira que en España bebemos, pero en Inglaterra he visto tantas peleas y borracheras violentas (hasta he visto a una chica golpear cual ménade a un portero de discoteca) que no lo puedo explicar si no es por la liberación de frustraciones acumuladas durante mucho tiempo.

Siguiendo la asociación literaria de Lord Byron con los españoles, me atrevería a decir que el problema de los ingleses es el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. La mayoría del tiempo son Jekyll, pero las transformaciones en Mr. Hyde son terribles y para mi gusto invalidan su sistema, que es en el fondo el sistema que se ha adoptado en el mundo tras dos imperios anglosajones.

Ojito que al final la lío

Profundizando en el tema, el problema no es tanto esta dualidad oscura (que aparece a lo largo y ancho de su literatura, sobre todo a partir de finales del XIX, véase Drácula o El Retrato de Dorian Gray) si no la explicación que se le da: la culpa no es del buen doctor, del conde o del bohemio; la culpa es del brebaje, del mordisco o del retrato. O, si no se cosifica, sí que se externaliza la culpa, que no es nunca del modelo social o de las corrientes morales, si no que es culpa del científico loco, del inmigrante de los Cárpatos o del vividor descastado. Para mí es esta falta de autocrítica el gran problema. Lo hemos visto hace poco con el “conde loco” Breivik en Noruega.

Si se me permite la intromisión, mi acusado respecto a la causa última del caso Jekyll es Don Juan Calvino. La doctrina de este señor, que dice que todas nuestras acciones están predeterminadas, que el que es bueno es bueno, el malo es malo, y que nuestra voluntad o nuestras acciones son irrelevantes al juicio de Dios, es la mayor perversión moral jamás inventada.

Juan Calvino: se busca vivo o afeitado

La semilla de la anarquía moral sembrada por el calvinismo devengó en un sistema anárquico basado en la naturaleza malvada del hombre (capitalismo) que se extendió gracias a dos imperios por todo el orbe. Con esta experiencia, es normal que el movimiento anárquico se vea mal, pues el hombre es malo por la naturaleza calvinista. Desgraciadamente, si el hombre es malo, nada bueno puede salir, ni un sistema anarquista (el individuo es malo) ni uno democrático (pues la mayoría también es mala).

Las ideas de Calvino vienen del XVI, y a partir de ahí la expansión del imperio, hasta llegar a los libros citados al comienzo del XIX, con la doctrina ya tan bien arraigada que nadie pensaba en sus causas. Tras el paso de otro siglo, ¿cuánto nos queda para cuestionar el modelo?

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Wikigobierno ya

No hay otra justificación, a parte del lento (y a veces balsámico) lastre de la tradición, para mantener un marco político basado en elecciones cada cuatro años y el actual sistema de representación.

Cuando unos señores en Grecia inventaron esto de la democracia, allende en los tiempos, había cuatro gatos, que podían reunirse en el ágora y discutir, entre todos, aquello que fuera pertinente para la polis.

#acampadapartenon

Hace un par de siglos alguien se volvió a acordar de los griegos, pero la población había aumentado: el sistema necesitaba representantes. O dicho de otro modo, lo que vale para 200 no vale para 200.000.
O quizás fue así desde un principio, con gente que quería participar en los asuntos de la polis (bien por afán de ayudar o de someter, en cualquiera de los dos casos, en el fondo, por ambición) y gente que no (bien por desidia, bien por sabiduría).
El caso es que en 1800 había una excusa para que unos fueran políticos y otros no, una excusa práctica: no cabían todos en el congreso. La cosa seguía valiendo en 1900, e incluso en 2000. Pero ya no.

Ya no, porque la tecnología nos ofrece todos los medios necesarios para que el congreso seamos todos, para que cualquiera pueda votar y debatir cualquier propuesta, cualquier proyecto de ley, cualquier decisión de estado. La política puede convertirse hoy en un referéndum continuo. O dicho de otro modo, como en tantos otros campos, la revolución de la red nos evita otro intermediario: el político.

Algunos clamarán al cielo y dirán que esto es una soberana estupidez. Paso a discutir los previsibles puntos de incredulidad:

La tecnología es insuficiente: alguno todavía mantendrá esto. Si la tecnología es suficiente para permitirnos a todos tramitar nuestras declaraciones de la renta por internet, para tener todos nuestros datos fiscales informatizados, para tener todos DNI electrónico, para que los tiburones financieros se traspasen millones, ¿cuán más difícil puede ser tener un congreso virtual? Ya te lo digo yo, nada.
La tecnología es insegura: Mi identidad se puede suplantar, alguien puede conseguir votar dos veces, etc. Mi rebate: si hacemos transacciones monetarias (incluso de cantidades ingentes de dinero) por internet, ¿se mantiene de verdad el argumento de que no podemos llegar a un nivel de seguridad suficiente para transacciones “políticas”?
La gobernanza sería inestable:  porque el populacho no tiene capacidad de análisis, de decisión o compromiso político. Mi respuesta, de nuevo por comparación, es que el político tampoco: no se les exige ni siquiera una carrera o una oposición, va por el mundo sin hablar inglés, puede estar imputados en delitos, su capacidad de análisis está sometida a la de su partido, su capacidad de decisión a los poderes fácticos, su compromiso político se puede ver en el congreso medio vacío. Por supuesto hay políticos muy bien preparados, comprometidos, honrados e independientes. Y por supuesto que en la ciudadanía hay profesores, abogados, artistas, estudiantes, amas de casa y taxistas muy enterados de lo que pasa en el mundo, con ideas y espíritu crítico, y con mucho compromiso político. Los políticos son el espejo de la sociedad, con sus cosas malas y sus buenas. El caso es que ahora ya no necesitamos un espejo.
Un buen ejemplo de que la gobernanza sería estable es Wikipedia. Aunque sé que lejos del ámbito político, pero llegar a un acuerdo sobre los hechos que ocurrieron en el pasado resulta tanto o más complicado que decidir sobre lo que queremos para nuestro futuro. Muchos auguraron su descalabro, pero lo cierto es que al final sus artículos alcanzan un grado de madurez y de objetividad difícil de encontrar en enciclopedias tradicionales. Y el que se queje de que algún artículo está mal, que no se queje, que se logee y lo reescriba.

Señores, ¿saben que ya podemos poner 40 millones de bombillitas en vez de 350?

Discutidos estos puntos de fricción, aquí va mi propuesta de Wikigobierno:

  • Reducir el estrato político a su poder otorgado por la Constitución: el poder ejecutivo. Menos congreso, menos senado, cero puestos de libre designación. Potenciar sus órganos ejecutivos (ministerios, secretarías de estado, etc.)
  • Potenciar el estrato político a través de un sistema de calidad basado en oposiciones, como en cualquier otro puesto funcionarial. Ya que los políticos se pasan la vida cobrando de nuestros impuestos, son un cargo funcionarial más que debería tener un control más exhaustivo, dada su importancia.
  • El poder decisorio vuelve al pueblo, no cada cuatro años, sino con todas y cada una de las decisiones del congreso. Una plataforma web permite el voto en cada una de las sesiones de un congreso virtual a todos los ciudadanos, debidamente identificados con el DNI electrónico.
  • Voto proporcional: una persona, un voto. Cualquier otra cosa es una falacia política, y cualquier argumento sobre la ingobernabilidad en esos términos una triste excusa.
  • Discusión abierta: No sólo la aprobación de propuestas, si no la solicitud y discusión de dichas propuestas debería ser posible mediante un foro virtual, debidamente moderado por el presidente de la cámara y si acaso fomentado por los partidos políticos según su representación.
  • Datos abiertos. El poder ejecutivo tiene la responsabilidad de ofrecer un método rápido, gratuito y sencillo de obtener toda la información política: datos del paro, datos económicos, detalle pormenorizado del gasto de los presupuestos del estado, detalle pormenorizado de los sueldos públicos, etc. Los datos deben proveerse en crudo sin ningún tipo de manipulación o representación previa: el público se encargará de hacer los análisis. Recomiendo la lectura de este artículo sobre las guías propuestas por un grupo de Princeton y Yale, y que en cierta medida ya cumple el gobierno estadounidense.

Ya voy terminando, que he llegado a las 1000 palabras. Queda mucho por hacer y, a pesar de los argumentos propuestos, puede parecer utópico, irrealizable e infantil. Desde mi conocimiento, yo lo veo como algo aplastantemente lógico, en el que la pregunta no es si alguna vez ocurrirá, si no cuándo ocurrirá. El mundo va muy rápido, y los políticos no se dan cuenta a tiempo.

Yo de momento ya tengo propuesto un proyecto fin de carrera sobre el tema. A ver si sale adelante.

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